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Senderismo Dehesa del Generalife

15,00 

Senderismo en Granada, esta ruta de senderismo atiende a los valores históricos y ecológicos de este espacio protegido situado junto a la Alhambra hay que sumar los paisajísticos, pues los senderos de la Dehesa del Generalife sorprenden por sus impresionantes vistas de la ciudad de Granada.

Comarcas: Granada y su entorno

Municipios: Granada

Longitud del recorrido: 10,8 km

Duración estimada: 3 horas

Altitud de salida: 819 m

Altitud máxima alcanzada: 1.017 m

Ecosistemas: Urbano, de baja montaña y fluvial

Época recomendada: Todo el año

Las 458 hectáreas de territorio de la Dehesa del Generalife cobijan un rico patrimonio natural que tiene catalogadas más de 200 especies vegetales y 111 animales, que podras observar en la ruta de senderismo, pero también encierran numerosos e importantes restos a través de los que se vislumbra la riqueza arqueológica que el paraje ha heredado de la época nazarí. Entre ellos destacan el Albercón del Negro, las ruinas del Palacio de Dar Al-Arusa, el Aljibe de la Lluvia o la Silla del Moro.
¿Qué necesitas?
-Transporte o te acoplas en otro vehículo.
-Ropa cómoda de manga corta, de manga larga, sudadera y chaquetón.
-Zapatillas o calzado de montaña con calcetines.
-Chubasquero (nunca se sabe).
-Bastones (recomendados).
-Crema solar, gorra y gafas de sol.
-Barritas energéticas, fruta, agua y zumo, para los descansos.

¿Qué incluye?

-Seguro de asistencia y seguro de responsabilidad civil.
-Monitores guías titulados.
-Reportaje fotográfico y videos de la actividad.

10 disponibles

Descripción

Senderismo en Granada, esta ruta de senderismo periurbana en Granada, atiende a los valores históricos y ecológicos de este espacio protegido situado junto a la Alhambra hay que sumar los paisajísticos, pues los senderos de la Dehesa del Generalife sorprenden por sus impresionantes vistas de la ciudad de Granada.
Las 458 hectáreas de territorio de la Dehesa del Generalife cobijan un rico patrimonio natural que tiene catalogadas más de 200 especies vegetales y 111 animales, que podras observar en la ruta de senderismo, pero también encierran numerosos e importantes restos a través de los que se vislumbra la riqueza arqueológica que el paraje ha heredado de la época nazarí. Entre ellos destacan el Albercón del Negro, las ruinas del Palacio de Dar Al-Arusa, el Aljibe de la Lluvia o la Silla del Moro.

SALIDA DESDE EL APARCAMIENTO DEL CEMENTERIO
Declarado Parque Periurbano por la Consejería de Medio Ambiente en 1995, está situado al sur del Río Darro y al este de la capital granadina, prácticamente unido a la ciudad. Aunque hay otras vías de acceso al parque, como el paseo del Aljibillo y la Cuesta de los Muertos, de los Chinos o del Rey Chico, comenzar el itinerario por el Cementerio de San José permite dejar el coche estacionado en su aparcamiento.

Desde allí arranca una pista forestal que asciende hasta la zona recreativa del Llano de la Perdiz. Tomando esta vía, los restos del Albercón del Negro -que alimentaba con su agua la Alberca de los Alijares, aledaña al palacio del mismo nombre- se convierten en el alfa y omega de la ruta por la Dehesa.

Si se continúa por el camino, que serpentea por el olivar que cubre la cara sur de la Dehesa, conocida como el Monte de Cenes, el siguiente hito nazarí es el Aljibe de la Lluvia, que todavía sigue siendo utilizado para tomar agua en caso de incendio o por los operarios de la Dehesa cuando hay alguna obra.

Y es que, como señala un cartel explicativo que hay junto a este aljibe, muchas de las obras de ingeniería hidráulica que llevaban agua a los palacetes nazaríes están en pie. En el mismo panel se cuenta que el Aljibe de la Lluvia, conservado en muy buenas condiciones, aunque en la actualidad sólo puede contemplarse de él la bóveda superior y un muro exterior junto al que hay una alberca construida posteriormente, servía para dar agua al Palacio de Dar Al-Arusa.

Prosiguiendo por la travesía que arranca en el Aljibe de la Lluvia, una zona recreativa con mesas de piedra, barbacoas y columpios, se alcanza el paraje de Las Norias, que tomaban el agua de la Acequia Real y, con sus serpentinas, la subían para llevarla a una alberca próxima. Por este sendero de tierra rojiza se llega a un mirador que ofrece una arrebatadora panorámica de la ciudad de la Alhambra.

Como reza en el cartel que señala perfectamente los puntos de mayor interés que pueden contemplarse desde la atalaya, la vista puede pasear desde la cuenca del Darro al paisaje humanizado de la ciudad con una transición bellísima desde las vegas de este caudal, sembradas de cortijos y huertas, pasando por los barrios más antiguos, el Albaicín y el Sacromonte, hasta llegar a densidad del núcleo urbano moderno. Pero apoyado en la barandilla del mirador, el excursionista puede divisar mucho más que la cara antigua y moderna de la metrópoli, también los cerros del Generalife, la Silla del Moro, las ruinas de Dar Al-Arausa, la Fuente del Avellano, La Vega, Sierra Elvira, los restos de la murallas nazaríes, la Ermita y el Cerro de San Miguel, el Parque Natural de la Sierra de Huétor o la Abadía del Sacromonte.

Si se desanda el sendero iniciado en el Aljibe de la Lluvia y se vuelve a la pista forestal que conduce desde este punto a la zona recreativa del Llano de la Perdiz, se llega a un área dedicada al descanso y al esparcimiento. Allí, el visitante encontrará un reloj de sol que carece de gnomon, ya que la hora se lee a través del avance de la sombra sobre su superficie. El hierro de su esfera es el hito que guía hacia distintos puntos de Granada, como las sierras de Loja o de Tejeda, el Castillo de Moclín, Sierra Elvira, o los picos del macizo nevadense, como la Alcazaba, Mulhacén o Veleta.

Tras atravesar la zona recreativa, donde los excursionistas podrán solazarse en los columpios, pistas y circuitos deportivos, se llega a la ladera norte de la Dehesa del Generalife. A pocos metros arranca el sendero del Quejigar del Darro, que discurre por una de las escasas superficies de auténtico encinar que se conservan en las proximidades de la ciudad. A lo largo de su trazado a través del bosque de encinas, el caminante podrá contemplar una magnífica estampa de la cuenca del Darro con la Sierra de Huétor como telón de fondo. Conforme se va descendiendo por la vertiente norte de la Dehesa y se va llegando a la ribera, la mayor humedad permite que en el tramo final se desarrolle un interesante bosque de quejigos, con algunos pies de avellano y fresno.

Este camino conecta con un sendero que se va desenvolviendo paralelamente a la Acequia Real o Acequia del Generalife. Si se toma esta vía se puede llegar a enlazar con el itinerario que lleva a la Silla del Moro, atalaya que ofrece magníficas vistas de la Alhambra y la ciudad.

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